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Las funciones ejecutivas del cerebro son el conjunto de capacidades que le permiten planificar, organizar y regular su comportamiento para alcanzar una meta. Precisamente por su papel en el aprendizaje, el Instituto Panameño de Habilitación Especial (IPHE) ha dictado seminarios sobre su importancia en el desarrollo de los niños, con el objetivo de que los educadores identifiquen dónde se ubican estas funciones en el cerebro y cuáles son las más relevantes para el desarrollo escolar.
En este artículo le explicamos qué son estas funciones, cómo se agrupan, cómo se van formando y qué zonas del cerebro participan en su control.
ÍNDICE
Qué son las funciones ejecutivas del cerebro
Según el Child Mind Institute, se trata del grupo de habilidades que una persona necesita para planificar, fijar metas, priorizar tareas y regular su comportamiento. Dicho de otro modo, son las que permiten resolver lo cotidiano sin mayor complicación y adaptarse a los imprevistos.
Nadie las trae desarrolladas desde que nace: se van formando con los años, principalmente durante la niñez, y dependen en gran parte de cómo los adultos acompañan a los niños para que aprendan a controlar sus impulsos, prestar atención y retener información.
No hay un único lugar del cerebro encargado de todo esto, sino que se trata de la interacción entre distintas zonas y redes neuronales, como la corteza prefrontal, el lóbulo parietal, el lóbulo temporal y el sistema límbico. El Weill Institute for Neurosciences de la Universidad de California San Francisco agrupa estas funciones en dos grandes categorías, capacidades de organización y capacidades de regulación, que se explican a continuación.
Capacidades de organización
Las capacidades de organización son las que le permiten estructurar la información, el tiempo y los recursos disponibles para llevar a cabo una tarea. El IPHE ha realizado talleres con estudiantes de nivel primario para potenciar estas capacidades a través de ejercicios que fortalecen la atención sostenida y selectiva, la flexibilidad cognitiva, el control inhibitorio, la planeación y la memoria de trabajo, apoyándose en el principio de que los ejercicios mentales crean nuevas conexiones en el cerebro.
Enfoque y atención
Poder concentrarse en algo específico, sin que lo demás distraiga, es de las funciones más básicas que existen. Está estrechamente ligada a la inhibición, porque exige frenar impulsos automáticos. Cuando esta capacidad se lleva al límite, aparece esa fatiga mental que hace tan difícil mantener el foco.
Memoria de trabajo
Gracias a esta función, el cerebro puede sostener y trabajar con información mientras resuelve una tarea, casi como si la tuviera en pantalla mientras la usa. Cuando no rinde bien, se traduce en pérdida de memoria a corto plazo.
Cómo se resuelven los problemas
Saber qué hacer ante una situación nueva, sin un manual previo, también depende de esta capacidad, que combina análisis, planificación y toma de decisiones. La flexibilidad cognitiva entra aquí a jugar un papel central, ya que permite cambiar de estrategia cuando la primera opción no da resultado. Practicar estimulación cognitiva ayuda a mantenerla afinada.
Pensamiento abstracto
Por último está el pensamiento abstracto, que ayuda a comprender ideas que van más allá de la experiencia directa, reconocer semejanzas y diferencias entre situaciones, y sacar conclusiones que sirvan para casos nuevos. La gimnasia cerebral es una manera práctica de ejercitarlo.

Capacidades de regulación
Este segundo grupo tiene que ver con el autocontrol y con la manera en que se manejan las emociones, permitiendo frenar impulsos y tomar decisiones con más calma. Son las funciones que ajustan el comportamiento y la reacción emocional a cada situación, con peso importante en lo social, lo académico y lo laboral.
Control de las emociones
Reaccionar de forma adecuada ante cualquier estímulo emocional depende de esta función: la inhibición evita las reacciones impulsivas, y la autorregulación permite identificar y manejar lo que se siente. A quienes les cuesta desarrollarla, es común que pierdan la calma con facilidad y les resulte difícil manejar el estrés, algo que en ocasiones termina en ansiedad. Los ejercicios de relajación son un buen apoyo para trabajarla.
Autorregulación de la conducta
Ajustar la forma de actuar según el contexto y lo que la sociedad espera es tarea de esta función, indispensable también para trazar metas a futuro. Sin ella, es habitual dejar todo para después y preferir la satisfacción inmediata, lo que a la larga puede pasarle factura a la autoestima.

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Cómo se van formando
El grueso de este desarrollo ocurre en la niñez, según los estímulos que rodean a cada persona, y el ritmo no es igual para todos. La interacción con otras personas es esencial en este camino, pues gran parte de lo que se aprende viene de ahí. Zonas como la corteza prefrontal siguen madurando durante años, hasta llegar a su punto más alto en la adultez.
Un artículo de la National Library of Medicine señala que las funciones ejecutivas pueden seguir desarrollándose incluso en la edad adulta, siempre que exista práctica constante.
Zonas del cerebro que intervienen
La corteza prefrontal concentra buena parte del desarrollo de las funciones cognitivas, pero no trabaja sola: necesita de la interacción con otras zonas del cerebro como la corteza cingulada, la corteza parietal, los ganglios basales, la amígdala y el hipocampo. Dicho de otra forma, las funciones ejecutivas son el resultado de varias zonas trabajando en conjunto, no de una sola.
La corteza cingulada, por ejemplo, se relaciona con la regulación emocional, la adaptación a lo nuevo y la resolución de problemas, mientras que la corteza prefrontal está más vinculada a la planificación, la toma de decisiones y la inhibición de respuestas automáticas.

Qué sucede si fallan
Si estas funciones se ven comprometidas, se resiente el desempeño en tareas como sostener la atención, procesar información, controlar impulsos y manejar las emociones. Puede deberse a trastornos neurológicos o psiquiátricos, o a dificultades durante el desarrollo del cerebro, y en los casos más avanzados puede llegar a un cuadro de deterioro cognitivo grave si se deja sin atender.
Entre las alteraciones más conocidas están el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y el trastorno del espectro autista (TEA), que suelen dificultar mantener la atención, regular la impulsividad y manejar las emociones. Una tesis de la Universidad de Panamá sobre la intervención cognitivo conductual en niños con TDAH señala que este trastorno afecta al 7,4 % de la población infantil del país, y que quienes lo presentan suelen mostrar mayores dificultades en funciones como la inhibición, la memoria de trabajo y la planificación, aunque estas capacidades pueden mejorar con una intervención adecuada.
El cerebro y sus funciones también pueden verse afectados por lesiones o por otras condiciones de la mente. En cualquier caso, la evaluación y el diagnóstico deben estar a cargo de un profesional especializado.
Fuentes:
- https://www.iphe.gob.pa/publicaciones/Conocen-sobre-la-Importancia-de-las-funciones-ejecutivas-para-el-aprendizaje-
- https://www.iphe.gob.pa/publicaciones/IPHE-desarrolla-taller-para-potenciar-las-funciones-cognitivas-en-estudiantes-de-nivel-primario
- https://up-rid.up.ac.pa/4793/1/claudia_quito.pdf
- En pocas palabras: ¿Qué son las funciones ejecutivas?
- Executive Function & Self-Regulation
- The Relationship Between Working Memory Capacity and Executive Functioning
- Executive Functions
- Educating Executive Function